Esta tarde de viernes me he
topado, borrando e-mails de publicidad, con una carpeta que ni me acordaba que
guardaba en mi correo electrónico.
Hace ya más de tres años que volví de
aquellas tierras verdes, bañadas por el viento y el salitre del Cantábrico,
pero el recuerdo imborrable de lo vivido allí permanece. Como el poso de un
café que nunca terminas de beber. En ella he podido encontrar cientos de
correos, todos relacionados con el trabajo que hacía allí, y me he dado cuenta
de lo valiente que fui aceptando el reto. Hoy toca una ración de ego, mis
disculpas…
A día de hoy y tras otras experiencias que he tenido en algunas empresas
del sector resulta impensable que una misma persona pueda compaginar las
labores de supervisión de obra con las de coordinador de seguridad, todo ello
en una misma obra. Yo lo hice. Durante casi dos años. En esa carpeta de mi
correo electrónico están las pruebas.
No puedo dejar de pensar, también, en la
gran suerte que tuve: ninguna baja de ningún trabajador en dieciocho meses de
trabajo. Más de quince contratistas pasaron por allí, cerca de cien obreros:
soldadores, encofradores, tuberos, gruistas, eléctricos… Sólo dos incidentes.
Uno de ellos podría haber acabado en tragedia. Pero no fue así. Recordarlo me
pone los pelos de punta. Ahí sigue el correo con la investigación que obligaron
a hacer.
Y tras todo este tiempo ahí sigue esa fábrica, produciendo como una de
las más rentables de España en su sector, con turnos ampliados de personal, y
sobre todo manteniendo amigos que a día de hoy siguen llamando no sólo en Navidad, intentando echarme una
mano en momentos laborales muy duros. No tuve que hacerlo tan mal… ¡digo yo!
Abro
el último correo enviado. Catorce de mayo de 2008. Y uno del día nueve de ese
mismo mes y año:
Buenas tardes.
Buenas tardes.
Adjunto lista de faltas a fecha de hoy.
Os recuerdo que el próximo jueves día 15 salgo de viaje a Cartagena por la mañana, por lo que a partir del lunes 19 de mayo podéis seguir contactando conmigo en el número de la oficina 968.xxxxxx o 968.xxxxxx, así como en el correo electrónico xxxxxxxx@xxxxxxxx.com. El teléfono móvil con número 620.xxxxxx quedará fuera de servicio cuando vuelva.
Saludos,
Javier XXXXXXX
XXXXXXXX Ingeniería de Desarrollo, S.L.
Ahora, más de tres años después, sigo sin
entender las prisas en marcharme de allí. Supongo que tú y la distancia que nos
separaba era la única razón. De peso, entre otras cosas. No me arrepiento, pero volvería, sin duda, volvería. Y nunca pensé que
diría algo así…

6 comentarios:
Que fueeeeeeeeerte guardas los del trabajo y no guardas los que yo te mandabaaaaa xDDDDD
Donde estan los canjillones!!!????
Los canjillones? Jajajajaja, ELEVADOR DE CANJILONES... petarda! Y la válvula socket y el molino desterronador... ains qué tiempos! (si ves la imagen, tontita, verás que hay una carpeta donde guardo los tuyos... Lynette... xDDDD)
Lynette tu madre! yo soy mas Susan... y tu mas...... "Orlson" xDDDDDDDDD
Perdona pero de todas todas, al 100%, soy un pobre Tom Scavo, resistiendo la opresión de su pareja... juasjuasjuas.... :p Bueno y por su físico, como no...
Y por el tripode?????????
sastamente Señora Scavo :p
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