viernes, noviembre 25, 2011

Unos minutos en mi pasado



Esta tarde de viernes me he topado, borrando e-mails de publicidad, con una carpeta que ni me acordaba que guardaba en mi correo electrónico. 

Hace ya más de tres años que volví de aquellas tierras verdes, bañadas por el viento y el salitre del Cantábrico, pero el recuerdo imborrable de lo vivido allí permanece. Como el poso de un café que nunca terminas de beber. En ella he podido encontrar cientos de correos, todos relacionados con el trabajo que hacía allí, y me he dado cuenta de lo valiente que fui aceptando el reto. Hoy toca una ración de ego, mis disculpas… 

A día de hoy y tras otras experiencias que he tenido en algunas empresas del sector resulta impensable que una misma persona pueda compaginar las labores de supervisión de obra con las de coordinador de seguridad, todo ello en una misma obra. Yo lo hice. Durante casi dos años. En esa carpeta de mi correo electrónico están las pruebas. 

No puedo dejar de pensar, también, en la gran suerte que tuve: ninguna baja de ningún trabajador en dieciocho meses de trabajo. Más de quince contratistas pasaron por allí, cerca de cien obreros: soldadores, encofradores, tuberos, gruistas, eléctricos… Sólo dos incidentes. Uno de ellos podría haber acabado en tragedia. Pero no fue así. Recordarlo me pone los pelos de punta. Ahí sigue el correo con la investigación que obligaron a hacer. 

Y tras todo este tiempo ahí sigue esa fábrica, produciendo como una de las más rentables de España en su sector, con turnos ampliados de personal, y sobre todo manteniendo amigos que a día de hoy siguen llamando no sólo en Navidad, intentando echarme una mano en momentos laborales muy duros. No tuve que hacerlo tan mal… ¡digo yo! 

Abro el último correo enviado. Catorce de mayo de 2008. Y uno del día nueve de ese mismo mes y año:


Buenas tardes.

Adjunto lista de faltas a fecha de hoy.
Os recuerdo que el próximo jueves día 15 salgo de viaje a Cartagena por la mañana, por lo que a partir del lunes 19 de mayo podéis seguir contactando conmigo en el número de la oficina 968.xxxxxx o 968.xxxxxx, así como en el correo electrónico xxxxxxxx@xxxxxxxx.com. El teléfono móvil con número 620.xxxxxx quedará fuera de servicio cuando vuelva.
Saludos,
Javier XXXXXXX
XXXXXXXX Ingeniería de Desarrollo, S.L.


Ahora, más de tres años después, sigo sin entender las prisas en marcharme de allí. Supongo que tú y la distancia que nos separaba era la única razón. De peso, entre otras cosas. No me arrepiento, pero volvería, sin duda, volvería. Y nunca pensé que diría algo así…

6 comentarios:

LyLha dijo...

Que fueeeeeeeeerte guardas los del trabajo y no guardas los que yo te mandabaaaaa xDDDDD

Donde estan los canjillones!!!????

stimat dijo...

Los canjillones? Jajajajaja, ELEVADOR DE CANJILONES... petarda! Y la válvula socket y el molino desterronador... ains qué tiempos! (si ves la imagen, tontita, verás que hay una carpeta donde guardo los tuyos... Lynette... xDDDD)

LyLha dijo...

Lynette tu madre! yo soy mas Susan... y tu mas...... "Orlson" xDDDDDDDDD

stimat dijo...

Perdona pero de todas todas, al 100%, soy un pobre Tom Scavo, resistiendo la opresión de su pareja... juasjuasjuas.... :p Bueno y por su físico, como no...

LyLha dijo...

Y por el tripode?????????

stimat dijo...

sastamente Señora Scavo :p