miércoles, octubre 02, 2013

Humo

Deslizó sus labios sobre los míos, y su lengua me supo a sueños interminables, a cerveza veraniega, al calor de la manta de las noches invernales. Respiró y desató su frenesí sobre mi cuerpo, mientras todos a nuestro rededor morían sin apenas darnos cuenta. Desaparecieron durante unos instantes todos mis deseos materiales, alzándose lo carnal. Su boca, sus pechos, sus curvas, sus tatuajes, ella. Volvió a besarme después de una nueva calada, mordiendo mis labios hasta amoratarlos instantáneamente. Después su pelo se perdió en la eternidad del camino que la llevaba hacia mi entrepierna, y caí... caí en la inmensidad de la perversión...

stimat
02.10.2013