jueves, junio 17, 2010

...1 año en 1 post...


Publicado el 30 de noviembre de 2007 para el concurso "1 año en 1 post"
(un año en menos de 365 palabras)


Déjame contarte que esta noche he tenido una pesadilla. La escena parecía sacada de un spaghetti western de serie be: soñé que un tipo con una corona tatuada en su cabeza, hacía desaparecer su infinita paciencia y ordenaba por real decreto hacer chitón a un bocazas venezolano que mantenía oprimido a su pueblo. Después, levantándose de una tumba decorada con cintas de película en ocho milímetros, un señor canoso y de voz ronca mandaba a la mierda al sudamericano. “¡A la mierda!”, le gritaba con los ojos inyectados en güisqui barato.

Mientras tanto, sobre sus cabezas sobrevolaba el jet privado de un político ecologista americano con ansias de venganza por un par de votos robados, inundando la atmósfera de mi sueño de monóxido de carbono, al tiempo que vociferaba por un altavoz el mal que todos le estábamos causando al planeta por no usar más a menudo el transporte público.

Todo el sueño se desarrollaba en un escenario en el que estrellas consilueta de euro y compuestas de gas natural y energía eléctrica, vagaban en un cielo negro formando las letras ‘o’, ‘p’ y ‘a’.

Entre todo este absurdo, el único protagonista que intentaba conseguir un poco de paz era un tipo calvo, con gafas de pasta y toga negra, que golpeaba insistentemente su maza de madera contra dos menhires con forma de ‘once’ y de ‘eme’.

Supongo que las endorfinas que controlaban mi fase REM no pudieron aguantar la presión de tal caótica escena y me desperté, sudoroso, cuando en el sueño las víctimas del terrorismo de un país rancio y cutre se veían humilladas al enterarse a través de las ondas emitidas por una hiena disfrazada de humilde obispo, que la banda que asesinó vilmente a sus familiares y amigos había decidido volver a sus andanzas rompiendo una tregua que nunca existió.

Lamentablemente, al levantarme de la cama, advertí que todo lo soñado reflejaba la realidad del planeta en el que vivo y no quiero vivir, y que lo mejor que había pasado en este año 2007 había sido conocerte, a ti María, la que me hace sonreír en un mundo en el que nada ni nadie parece invitarte a ello.

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