lunes, septiembre 12, 2011

Historias para no dormir


Sé que te da igual, que no harás nada por ayudarme o perjudicarme, porque tú eres al fin y al cabo una sucesión de ceros y unos sin alma ni conciencia. Pero a mí me basta. Menos te sorprenderán algunas cosas. A vece me gustaría ser tú.

Hoy sólo déjame que te cuente que no duermo bien, que me cuesta cerrar los ojos, que me despierto docenas de veces en una noche, que doy vueltas y vueltas en la cama -tantas como a los cientos de ideas que saltan de neurona a neurona-, que cambio de posición por si encuentro la idónea para que el cerebro descanse.

Pero es imposible. 

¿Dónde quedó el Javi que podía dormir diez horas seguidas? Supongo que por aquél entonces tendría menos problemas que ahora. 

Cosas de la mente... revuelta...

1 comentario:

LyLha dijo...

yo si lo hago... o al menos lo intento, pero eres un melon! aiiiiins!!!! Te quieroooooooooo