sábado, agosto 27, 2011

Momentos que revuelven mi mente (III)

Ya casi ni recordaba de que con ellos podía reírme de todo y de todos. Hasta de nosotros mismos.

Ningún tema se escapaba a nuestras conversaciones, que pasaban de la seriedad a lo más cómico en cuestión de segundos.

Que su compañía era tan gratificante que las horas parecían segundos, que siempre deseaba que no acabase el día o la noche porque no sé ni cómo ni por qué pero cuando estábamos juntos me hacían sentir bien, hasta diría que mejor persona.

Creo que no me equivoco si afirmo que nunca he tenido tanta complicidad con nadie -exceptuando lo obvio- que con ellos dos.

Que sus ojos destilaban sinceridad y optimismo. Al fin y al cabo, que seguían siendo ellos.

Por mucho que me empeñara en creer lo contrario...

(prometo atarme un lazo al dedo para que no se me olvide lo que acabo de escribir)

edito (11.09..2011): no lo olvidaré, a pesar de que algunas veces hagan cosas que no logre entender... 

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